Pinto mi Raya

Pinto mi Raya es un proyecto de arte conceptual aplicado de los artistas Mónica Mayer y Víctor Lerma. Se inició en 1989. Para mayores informes: www.pintomiraya.com.mx

viernes, septiembre 22, 2006

ANTROPOFAGIA VISUAL

Mónica Mayer y Víctor Lerma


Lo prometido es deuda. El martes quedamos que hoy te íbamos a contar el performance del artista japonés Yukio Saegusa. Lo presentó en Ex-Teresa: Arte Actual en la ciudad de México en 2003. Aquí te va.


El público estaba sentado en el suelo, alrededor de un círculo. La luz era ambiental y no había utilería. Saegusa entró, vestido de manera casual.

La acción fue sencilla. Se acercó a un miembro del público, se arrodilló y le buscó la mirada. Su rostro era serio. Durante veinte minutos no bajó la vista. No se movió, ni parpadeó. La tensión fue aumentando. Al final era insoportable.

Las reacciones del público fueron interesantes. Nuestros ojos trazaron mil líneas en el espacio. Todos estábamos concientes de la mirada del artista y de las nuestras.

La víctima aguantó la mirada valientemente, aunque parpadeaba y sudaba.

Al igual que otras obras de Saegusa, esta acción exalta el control. En sus manos el tiempo se violenta y la violencia se comprime.

Días después Yukio nos contó que hace tiempo, en un festival de performance, se armó tremendo zafarrancho en el intermedio. Un conocido suyo al que seis meses antes le había tocado ser la víctima del performance llegó a golpearlo porque se había sentido ultrajado.


Por si nunca has estado en un performance, ni tienes idea de lo que es, incluimos los siguientes tips.

El performance es difícil de explicar. Los performanceros siempre ponen cara de “what”, cuando les piden una definición. Pero si le dices a un pintor que defina la pintura, le sería igual de difícil hacerlo porque es más que una tela con pintura.

Un performance es una obra de arte básicamente igual a otras, pero en vez de tela o bronce el artista usa otros elementos como su propio cuerpo, el tiempo, el espacio o los procesos sociales.

En ambos casos se trata de ideas, símbolos y signos plasmados sobre un soporte (ya sea la tela del cuadro o la acción el caso del performance) que nos transmiten información compleja cuyo significado varía de acuerdo a su contexto y a la persona que la mira. Por eso, el filósofo alemán Ludwig Feuerbach (1804-1872) decía que “Para ver un cuadro se requieren muchas cosas; la primera de ellas, una silla”.

Al igual que la pintura, el performance implica la creación de imágenes, solo que no únicamente visuales. En el performance se puede trabajar con todos los sentidos. Es una experiencia.

El performance no es teatro (aunque su frontera suele ser porosa) porque se supone que el performancero “presenta”, no “representa”. No hay ficción, ni actuación. Muchas veces se interactúa con el público.

Pero para todo lo anterior hay excepciones porque la única regla del performance y del arte en general, es que cada artista tiene que definir las reglas de su propia producción.

Si te interesa el tema del performance te recomendamos visitar la página de
Boris Nieslony o la del Instituto Hemisférico del Performance y Política.

Te invitamos a compartir alguna experiencia sobre alguna mirada especial o tus ideas sobre el performance de Yukio.


lunes, septiembre 18, 2006

Como ya nos metimos en camisa de once varas tratando de definir el performance, mejor te invitamos a visitar la página de nuestro colega Boris Nieslony o la del Instituto Hemisférico del Performance y Política resolverán cualquier duda y regresamos al tema de hoy.
EL ARTE EN LA NUEVA BIBLIOTECA JOSÉ VASCONCELOS

El fin de semana nos dimos una vueltecita por la nueva Biblioteca José Vasconcelos, mejor conocida como la megabiblioteca, al norte del DF

Queríamos ver por nosotros mismos el edificio diseñado por Alberto Kalach, la obra de Gabriel Orozco y los libros de arte que tienen.

Tratamos de llegar sin prejuicios.

Borramos de nuestra mente el ruido que nos causan los proyectos faraónicos de los políticos que, como éste, se chupan los recursos económicos de áreas menos visibles.

También procuramos olvidar detalles como que ya hay quejas por goteras o que la obra de Orozco costó tres millones de dólares, según nos cuenta Miguel Ángel Ceballos en su nota del jueves 20 de julio de 2006 en la sección cultural de este diario.

Nuestra primera impresión del edificio fue de asombro. Nos apantalló. No hay muros. Es un espacio enorme. Cerrado, pero abierto. Tuvimos la sensación de que todo flotaba. No es apto para quienes padecen vértigo y sería horrible estar ahí en un temblor. Eso sí, podría ser una magnífica locación para películas futuristas, sueños o pesadillas.

Quizá llegamos a una hora extraña en la que empezaba a obscurecer y aún no prendían las luces, pero nos pareció un lugar que para ser tan abierto, paradójicamente era bastante oscuro.

La sección de libros de artes visuales es reducida. Quizá todavía no incluyen todos los libros que tienen. Esperábamos que por lo menos hubiera copias de todas las publicaciones del INBA y de CONACULTA, pero no las vimos.

La mayor decepción fue la obra de Gabriel Orozco.

Nos habían platicado que este esqueleto de ballena gris de 12 metros de largo que está colgada y flotando era impresionante, pero en nuestra opinión el edificio se la traga.

Nos intriga saber si otras personas que ven esta obra sin estar enterados de que está hecha por “EL” artista mexicano de mayor renombre internacional, la ven como “arte”.

Si ya visitó la megabiblioteca, nos encantaría su opinión. También nos gustaría leer sus opiniones sobre otros proyectos oficiales culturales recientes en el resto del país.

Los viernes los invitamos a leer la columna de Mónica en la sección de cultura de El Universal

miércoles, septiembre 13, 2006

POR AMOR AL ARTE

¿Es malo que el arte cueste? ¿El dinero lo prostituye?

A principios de los años setenta, cuando ambos estudiábamos la licenciatura de artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, hablar de arte y dinero era mal visto.

Eran los tiempos de la llamada “Generación de los Grupos”. Muchos artistas se habían reunido en colectivos que en mayoría realizaba un trabajo crítico en términos políticos. Algunos no habíamos participado en el movimiento estudiantil del 68 porque éramos muy chicos o vivíamos fuera del DF, pero su peso ideológico en todos era innegable. El arte era una herramienta para cuestionar a la autoridad. Era una forma de cambiar el mundo.

A partir de los años noventa las cosas cambian. Todo se centra en el mercado, tanto en el de las galerías o ferias de arte en las que se compran y venden obras de arte físicas, o el de las becas, patrocinios y comisiones que también apoyan productos efímeros.

En Pinto mi Raya pensamos que el trabajo artístico es importante para la sociedad y que los artistas, como cualquier otra persona, tenemos derecho a vivir de nuestro trabajo.

Aunque nos parece perfecto que cualquiera compre obra para disfrutarla en su casa, nos interesa más el consumo que se da en los museos o en las casas de cultura y permite que el público disfrute del arte sin comprarlo.

Sin embargo, para los artistas esto resulta un mal negocio.

La triste realidad es que la mayoría de los museos públicos mexicanos no tienen dinero para adquisiciones, por lo que incrementan sus acervos con donaciones.

En las casas de cultura delegacionales el asunto es más grave ya que pueden cobrar por exponer en sus galerías. Esto nos parece grotesco porque las casas de cultura deben fomentar el arte y ponerlo a la disposición del público, no rentar espacios para presentar y vender obras sólo de quien lo puede pagar.

Siempre nos sorprende que, a la hora de organizar una exposición, el director del museo o casa de cultura, las secretarias, el museógrafo y los chalanes perciben un sueldo, pero los artistas no reciben nada.

Una idea que no es nueva en México y que está institucionalizada en países como Canadá, es que los artistas cobremos por exponer. Este derecho de exhibición es el equivalente al pago de regalías que sí recibimos los artistas visuales cuando su obra aparece en una publicación.

¿Usted como la ve? ¿Deberíamos hacer nuestro trabajo sólo por amor al arte?

lunes, septiembre 11, 2006

¿QUIENES REFLEXIONAN SOBRE ARTE EN MÉXICO EN LA RED?


El arte es un trabajo en equipo.

Lo producen los artistas, pero sólo llega a tener un verdadero significado cultural después de transitar por el complejo engranaje de la distribución y el consumo.

Los curadores, los coleccionistas, los funcionarios, los museógrafos, los maestros de arte, los galeristas, los teóricos y los críticos, son algunos de los personajes que participan en este proceso. Por último llega al público, quien aceptará o no lo que los profesionales del arte le proponen.

Este trabajo no es fácil y en un país con las carencias del nuestro, menos. Por eso en Pinto mi Raya siempre aplaudimos las iniciativas de quienes proponen y realizan proyectos que sirven para que este proceso se de.

Hoy queremos compartir con ustedes un par de sitios en internet que se dedican a hacer lo suyo desde el espacio virtual. Hay muchos más.

Réplica21: obsesiva compulsión por lo visual (
http://www.replica21.com). El editor de este sitio es José Manuel Springer, cuya trayectoria en el medio artístico nacional es larga. En Réplica21 hay cerca de 250 artículos de diversos autores, así como ligas a museos y galerías. También tienen la sección de recomendaciones y un espacio cuyo nombre lo dice todo: iconophilia.

ZoneZero (
http://www.zonezero.com), de Pedro Meyer, es un sitio bilingüe indispensable para todo aquel interesado en la fotografía. Pionero en su campo, zonezero, es capaz de dejar más que satisfecho al glotón de información más grande del mundo.
MI PRIMERA VEZ

Cuando nuestros hijos eran pequeños, los fines de semana se convertían en una tremenda negociación para que todos hiciéramos lo que queríamos.

Generalmente acabábamos intercambiando dos horas de parque y quizá una ida al cine, por una visita a un museo. A veces nos veíamos gandallas y acababan siendo tres exposiciones y una hora de parque. Ya de adolescentes el anzuelo, que se convirtió en tradición familiar, era rematar la asistencia a cualquier inauguración cenando tacos.

Nuestra infancia fue muy diferente. Víctor vivía en Tijuana. En los años cincuenta no había demasiadas opciones y el arte no era uno de los intereses de sus papás. La diversión familiar eran la televisión y el cine.

Yo nací en el DF y mi mamá incluso estaba estudiando pintura en La Esmeralda mientras yo estaba en su panza, pero tampoco asistí a muchos museos de arte, simplemente porque no había. El Museo de Arte Moderno no se inauguró hasta que yo tenía diez años. Ya de adulta vi nacer al Museo Carrill Gil, al Museo Tamayo, al Museo Nacional de Arte, a Ex-Teresa: Arte Actual y al Museo de la Estampa, por mencionar solo algunos.

Platicando sobre esto, se nos ocurrió pensar en la primera exposición que recordamos.

Víctor dice que fue una visita al Los Angeles County Museum of Art. Estudiaba arquitectura en EU y una maestra los mandó a visitar el museo. Dice que aún recuerda el asombro que le causó ver pinturas en las que las áreas obscuras tenían detalles, como en las de Rembrandt. Entendió la luz y el espacio de otra manera. Un par de años después cambió la arquitectura por el arte.

La primera exposición que recuerdo, seguramente porque era una inauguración, fue el Salón Solar 68 en el Palacio de Bellas Artes en el que mi mamá presentó dos cuadros. Hoy el Salón es tristemente célebre porque artistas como Helen Escobedo, Felipe Ehrenberg y Manuel Felguérez, se opusieron a la llamada Olimpiada Cultural de la que era parte esta muestra y formaron el Salón Independiente.

Nos encantaría conocer saber como fue su primera vez.
ARTE POLÍTICO

El miércoles 23 de agosto a las 17:00 hrs. asistimos a una maratónica mesa redonda en el Aula Magna de la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Fue la primera de un ciclo llamado EN CONJUNTO: ¿Grupos, Colectivos o Colaboraciones? que se estará llevando a cabo cada quince días hasta fines de noviembre. Lo organiza La Celda Contemporánea, galería de la universidad de probada vitalidad.

El tema nos pareció atractivo porque cuestiona aquel viejo mito de que el trabajo artístico es resultado del genio creativo de un individuo. Además se iba a hablar de la experiencia de la Generación de los Grupos. En otras palabras, todos los ponentes eran nuestros cuates: Mario Rangel Faz y Elizabeth Romero representaron al Grupo Suma, Maris Bustamante habló del No-Grupo, Víctor Muñoz y Carlos Aguirre del Grupo Proceso Pentágono y César Espinoza de la Perra Brava y El Colectivo.

Siempre es interesante volver a escuchar la historia del arte mexicano setentero porque sigue en el olvido, pero lo que más nos gustó de la mesa es que aterrizó en el aquí y el ahora: el arte ante la situación política del país.

Dos de los planteamientos más interesantes vinieron del público.

El crítico José Manuel Springer habló de las concepciones del espacio público en distintas épocas. Para él los muralistas se apropiaron de las paredes de edificios públicos y la Generación de los Grupos tomó la calle con sus murales, mantas, esténciles, acciones y carteles. Las propuestas recientes utilizan el espacio virtual, los medios y el espacio rural: el movimiento zapatista, en el que ha habido una nutrida creación de imágenes, ha utilizado ambos. A veces los creadores son artistas, a veces son miembros de la comunidad. A veces plantean el arte como arte, a veces como comunicación.

La otra participación fue del investigador Francisco Reyes Palma. En la mesa se empezó a discutir la participación de los artistas en el megaplantón en Reforma. Para algunos lo que están haciendo ahí son manualidades sin valor artístico. Se cuestionó que las propuestas de los artistas que se están viendo (como la elaboración de un enorme grabado hecho con el apoyo de una aplanadora) sean trasnochadas. Curiosamente, participan muchos artistas setenteros.

Reyes Palma mencionó que lo que a él le ha llamado la atención es la importancia que están teniendo los caricaturistas. A cada paso, en cada tienda, hay fotocopias de cartones periodísticos. También dijo que había que ver la gráfica que está haciendo la gente misma.

Nos quedamos pensando que era muy interesante que los planteamientos de Springer y de Reyes Palma subrayan la creación de imágenes hechas por personas comunes y corrientes. Nos quedó la duda: ¿Esto significa la democratización del arte o simplemente que los artistas ya no tenemos lugar en la sociedad?